Iniciación a la Magia Blanca

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Por regla general, quienes se inician en el mundo de la Magia blanca, son motivados por curiosidad y ansias de superación en el mundo del conocimiento; creen que hay algo más allá de lo que pueden ver y pretender ahondar en los misterios de la vida en busca de respuestas a las eternas interrogantes que se nos plantean a lo largo del camino.

Todas las personas que al exterior presentan una apariencia de despreocupación y gozan superficialmente de las diarias experiencias mundanas, sienten, en lo más íntimo de su ser, de modo consciente o inconsciente, que hay algo más allá de lo que se puede palpar en el mundo físico y material y su vida es y será una búsqueda.
Es como viajar dentro de un automóvil en medio de una neblina. Iremos escuchando música, conversando agradablemente con nuestro acompañante y sin embargo, sabemos que nos estamos perdiendo el paisaje allá afuera, no sabemos exactamente cómo se ve, pero tenemos la certeza de que allí está.

Se debe entrar al mundo de la Magia blanca con las mejores intenciones, no sabremos exactamente con qué nos vamos a encontrar, pero tenemos la certeza de que será un camino luminoso, pues la Magia blanca está enfocada hacia el bien, hacia la construcción, hacia la solidaridad, hacia la ayuda desinteresada, hacia la plenitud y felicidad de las personas.
Habrá que ser cuidadoso y metódico, pero más que nada responsable; tratar de comprender la verdadera naturaleza de los propósitos que nos impulsan, pues nuestro subconsciente es probable que nos quiera engañar, queriendo disfrazar de buena intención una intención que no es completamente pura y podremos herir, dañar o cambiar los acontecimientos que son en apariencia negativos pero que redundarán en un beneficio.